
Me pregunto que gesto tiene el olvido.
Quiero mirarme todas las mañanas en el espejo de mi casa -que ya no es la tuya-
y ubicarlo, y convencerme, y volver a sonreír.
He inventado calendarios, lunes y martes para lograr no recordar tus ojos.
Que linda se veía la vida a traves de ellos.
Y que bueno descubrir que ya no estás mas,
que nunca mas vas a tenerme cerca.
Gozando de aquellos amaneceres.
De mi intensidad,
de las fiestas del amor genuino que solía regalarte.
Así lo decidí aquella mañana cuando,
agotada de manchar sábanas impecables y vacías con este llanto,
opté por irme para siempre.